DECISIONES TURBIAS - I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"
Malena Burgos
Todavía estaba tratando de descifrar ese extraño brillo en la mirada de mi compañero cuando caminaba hacia el cuerpo que yacía a orillas del río.El cielo, encapotado, se encaprichaba en retener su llanto. O, quizá, no le doliera la muerte de la joven de cabello negro y rasgos indígenas. Eso era algo que nadie podía saber, ni siquiera

Sentado frente a la televisión, mi mente recordaba ami esposa fallecida en un robo callejero. Investigación, juicio y condena. Me dormí y soñé con Rosaura Oporto, joven uruguaya que había venido a estudiar al país. Cursaba el segundo año de arquitectura y era retraída y esquiva a las conversaciones, según lo declarado en la comisaría por su locadora y por miembros de la universidad. Los días continuaron mientras el cielo amenazaba constantemente con una lluvia que nunca llegaba. La urbe hervía acosada por una temperatura sin precedentes. Robos a mano armada, asaltos a comercios, pillaje callejero, todo continuaba normalmente, el calor agobiante parecía no afectar el ímpetu delictivo. Los días seguían pasando y el caso de la estudiante quedó archivado en un cajón del despacho de mi superior. Hasta la prensa dejó a un lado el caso cuando se viralizó un video de la presidenta consumiendo cocaína. Terminó la semana y el mes… Me olvidé por completo del asunto. Pasó febrero y marzo. Abril. Mayo….
A mediados de julio, emponchado hasta las orejas, caminaba por la avenida Constituyentes, cuando una persona se interpuso ante mí:
---Inspector Garriga, yo vi lo sucedido aquella noche ---su voz denotaba poder.
---Háblelo con el oficial Buratti, yo sólo hice la vista gorda. Devolución de favor.
---Se equivoca ---se rió de manera pícara y prosiguió. ---Hablo de otra noche.
---¿Cómo?
---Tres años atrás.
Bajé la vista, avergonzado por mi error, y continué caminando. Nunca imaginé que habría un testigo auténtico del asesinato de mi esposa. Uno que no pudiera sobornar. Uno que me arrojaría a esta húmeda y asfixiante celda de esta asquerosa prisión.
Comentarios
Publicar un comentario