Culpable - I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"
Ayer, justo cuando el gran reloj del salón anunciaba las doce de la noche, se cortó la luz. Al volver, el dueño de casa estaba muerto. Alguien le había clavado un abrecartas en el cuello. Dos horas más

Todos han ido cayendo, uno a uno. Sólo queda la señora, que siempre ha sido amable y considerada, y el niño. Esta vez, mujeres y niños han quedado para lo último.
Yo, por mi parte no me preocupo. Al fin y al cabo soy el mayordomo.
Seudónimo: Borjulio
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