La espera - I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"
La espera
Esperaba allí sola, quieta y en silencio el sonido de sus pisadas, que tarde o temprano harían temblar mis manos.
Palpé el frío metal de mi arma. Entonces los pasos surgieron, eran rápidos y constantes. Venía a por mí, ahora era el momento, él o yo. Debo ser yo. Me alejo de la puerta y adapto mis manos a mi pistola. Todo está oscuro, acallo mi respiración. Noto como va abrir la puerta y me preparo, es su sombra. Cierro los ojos y disparo. El golpe de un cuerpo contra el suelo me hace abrirlos. No es él. Huyó. Me largo de allí y dejo el cadáver en el suelo, nadie me ha visto hoy he tenido la suerte del asesino. Le busco en todos los lugares conocidos y desconocidos, pregunto a todas las personas conocidas y desconocidas... ni rastro. Me escondo para poder descansar, y caigo en unsueño profundo. Dormida aún, noto algo metálico en mi frente, despierto y es él. Me ha encontrado. Rebusca en mis bolsillos y en mi escondite algo que no llevo encima pero que sabe que tengo. Lo destroza todo. Guardo la calma, él también. Nos miramos en busca de adivinar cuál será el próximo movimiento del otro. En la negra profundidad de los suyos veo mi futuro reflejado. Intento alcanzar mi arma oculta bajo el colchón. Me amenaza, me golpea, intenta hacerme hablar, pero no le servirá. Pierde la calma, la paciencia y la cordura. Él dispara y me voy sin contarle donde lo escondí, ahora ya no será para ninguno.
Esperaba allí sola, quieta y en silencio el sonido de sus pisadas, que tarde o temprano harían temblar mis manos.

SEMERAMIS BARCES
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