Dinosaurio - I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"
El suceso ha sido extraordinario. El hombre, en mitad de ese fiero y agreste paisaje, se ha detenido secamente frente a la estampa, que representaba una bucólica y, con toda seguridad, insólita escena. El asombro se advertía reflectado en su rostro, harto perplejo,

Nunca antes se había visto así entre el delirio y la sensatez, y esa nubosidad que acontecía en su sesera, la cual estaba siendo el motivo que suscitaba en él una urgente reconsideración de su dada por supuesta, hasta entonces, cordura y su estimado sano juicio, le imposibilitaban discernir nada.
Aún en su estado, un pedazo recóndito de su misma persona le impulsaba a aceptar la realidad: si bien era cierto que el reciente hallazgo, que febrilmente se convertiría en antológico, había sucedido fruto de una mera casualidad o serendipia, estaba aún frente sus narices.
Y permaneció justo ahí, contemplando todavía con incredulidad eso, que no se trataba de una quimera —¡qué más quisiera!—, ni de fantasía ni de un sueño, diciendo aunque por debajo de su propia piel, por fin: es un dinosaurio
JGP
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