jueves, 22 de junio de 2017

La nota de un asesino I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"

La nota de un asesino.   
Por: YAKSHAL.


El secuestrador comenzó de manera paulatina a mandar solo mensajes desde diferentes móviles, los cuales eran desechados en el momento del envío, según los peritos los mensajes eran enviados desde la región metropolitana pero desde diferentes lados de la cuidad; de preferencia los márgenes de aquella y el centro. Sin lugar a dudas este sujeto en algún momento cometería un pequeño error, el cual lo delataría y daría pie a su detención, esto es lo que piensa Alejandro y motivado por aquello comienza una investigación paralela para averiguar supuestas denuncias de robo de los celulares ocupados o la compra de aquellos. Pero un día a las seis de la mañana sin previo aviso, Alejandro recibió una llamada de secuestrador  el cual daría fin a este entuerto, la llamada jamás fue cortada y se logró identificar el lugar. Al llegar, todo era calmo, la casa en cuestión estaba desprovista de algún seguro en sus puertas, no hubo problema al entrar, una pequeña puerta daba a un subterráneo, algo de baja altura como un medio piso, en él había una máquina de helados totalmente ensangrentada y francisco apoyado en un muro con sus manos en el interior de su estómago como si algo quisiera arrancar de él; bañado en sangre y junto una nota que decía:

Quiero que sepas la verdad; si la rapte y asesine, disfrute cada semana, día, hora y segundo, cada corte, cada gota de sangre, cada sonido y cada grito; Cuando trataba de resistirse al principio, todo me excitaba, todo ese ajetreo, tirones y hasta los golpes que recibí me enloquecían. Después de dejarla inconsciente, miraba su cuerpo, sus reacciones y los movimientos de aquella, quien sabe cómo funcionaban y reaccionaban con ciertas cosas; pero enloquecí cuando despertó y trato de alejarse, le rompí la cabeza con un palo mientras ella gritaba desesperadamente, se agitaba y arrastraba, le quebré unas costillas, los dedos y las muñecas, el sonido fue perfecto de aquellos huesos quebrándose, su dolor y espanto me enloquecían y sentía una euforia desconocida, la apuñale varias veces y su cálida sangre caía en mi cara, brazos y pecho, acariciando todo mi cuerpo con su tibia y pulcra vida.

Corte su pierna y dejo de moverse pero su sangre a mares salía por todos los orificios que yo le había regalado.

Su carne abierta y viva ataría a mi rostro que revolcaba en su media pierna y ahogándome en su olor. Su tibieza desaparecía y yo no podía parar. ¿Dónde encontrar esa excelente tibieza? ….Quedaba otra, Dentro de mí, que me llamaba fuertemente… El dolor de encontrar la tibia vida se desvaneció rápidamente y la tibia carne dentro de mí se escurría entre mis dedos que solo me robo la helada mañana de un día que jamás podre conocer.

LA CONCIENCIA DOLIDA I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"


 LA CONCIENCIA DOLIDA


 Entró en la estancia apresuradamente y tiró de las sábanas blancas que los cubría.
Allí estaba…rodeado…, todos expectantes, con sus
bolígrafos en la mano y sus libretas limpias. Miró uno a uno tomándose su tiempo. Mismos trajes, mismas gafas, mismas formas de peinarse, mismas penetrantes miradas.
Sabía que no debía, pero sólo tenía ganas de salir corriendo y acabar con todo. Todos lo miraban a la vez. Era la prueba que tenía que conseguir.
-¡No puedo hablar ahora! (su voz se quebraba mientras hablaba) No os puedo decir nada – (sólo se escuchaba su propio eco). Lo siento.
-¿Cómo? ¿Y para eso nos has convocado? ¡No era tan importante! ¡Qué es lo que no podía esperar a mañana! – (Tantas preguntas a la vez lo ponía nervioso) (Silencio…)
-Me persiguen….me vigilan!!!
-¿Ahora?
-Sí…ahora mismo (dejaba salir una sonrisilla curiosa)
-¿Y qué quieren?
-Supongo que información (dijo mientras se llevaba la mano a la cabeza de nerviosismo)
-¿Sabes quién o quiénes son? (volvían a preguntarle)
-No sé, pero estoy casi seguro que….Es uno de vosotros!!!!
Todos se miraron a los ojos…. Y de repente, las libretas empezaron a llenarse de letras donde se podía leer lo mismo.
De repente, escuchó una vocecilla a su espalda, como un leve susurro, que hizo que se girara bruscamente.
-¿Y si le pides que te deje tranquilo y que se vaya ahora mismo de aquí? Sus miradas eran amenazantes.
-¡Claro! ¡Cómo es que no lo pensé antes!
Y agachándose lentamente, agarró con fuerza la primera sábana que se le vino a la vista y con un gesto de rabia tapó de mala gana uno de los seis espejos de cuerpo entero que le rodeaban….
-Bien. Ya somos uno menos.. dijo tomando su puesto anterior.
- Prosigamos !! 


 
Coralium Princeps

Nunca esquizofrenia - I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"


Nunca esquizofrenia 
 
 
Curarse era el peor dolor. Su amigo, su amante, su todo, el hombre con que había compartido su vida, iba a desaparecer para siempre. Siempre le había llamado Miguel. Nunca esquizofrenia. 


Cayo 

Gema Jimenez y Luis Calderito por Tangos - XII Circuito Entre Naranjos y Olivos

Actuación de Gema Jiménez de Ubeda Jaén, acompañada a la guitarra por Luis Calderito cantando por peteneras en el XII Circuito Entre Naranjos y Olivos, celebrado en Carmona el pasado día 17 de Junio.
  El XII Circuito Entre Naranjos y Olivos que organiza la Federación Provincial de Sevilla de Entidades Flamencas, esta dedicado este año a Juanito Valderrama. 
Recital: Al cante: Gema Jiménez 
Guitarra: Luis Calderito 
Conferenciante: José Luis Rodríguez Ojeda. 

Acting Gema Jimenez de Ubeda Jaen, accompanied on guitar by Luis Calderito singing peteneras in the XII Circuito Entre Naranjos y Olivos, held in Carmona last June 17.

The XII Circuito Entre Naranjos y Olivos organized by the Provincial Federation of Flamenco Entities Sevilla, is dedicated this year to Juanito Valderrama.

Recital: Al cante: Gema Jimenez
Guitar: Luis Calderito
Speaker: José Luis Rodríguez Ojeda.

miércoles, 21 de junio de 2017

EL ASESINO I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"


EL ASESINO 
 
Cuando se apagaron las luces de la calle, la habitación quedó sumida en una oscuridad que la luz de luna apuñalaba a través de las cortinas. Olía a incertidumbre, a sudor y a incertidumbre. El sueño llegaba y se sentaba en la silla de enea junto a la ventana. Llegaba porque tenía que llegar, sin que los ojos centinelas le dieran conversación mientras escrutaban el fondo de la calle.

La pistola reposaba en la mesa, fría y plateada como las treinta monedas de Judas. Dos cargadores, un cenicero y una columna de humo que huía a través de la ventana completaban aquel universo de vigilia y soledad. Las manos expertas amartillaron el arma por sexta vez en los últimos diez minutos.

Le habría encantado pensar que la suerte estaba echada, pero era mentira. Aquella noche tendría que matar a un ser humano, no es que le importara mucho hacerlo, no iba a ser la primera vez, pero después del último trabajo, creyó firmemente que no tendría que volver a hacerlo.

Asesinó dulcemente a aquella mujer mientras aspiraba los aromas de la primavera. Recordaba el olor a pomelo, a sirope sobre el postre helado donde salpicó la sangre cuando la degolló.Era una sensación agradable matar, la mujer era bonita, no guapa ni exuberante, simplemente era delicadamente bonita.

 La imagen, tan nítida como entonces, parpadeo en sus pupilas. Los ojos desorbitados de la mujer le miraron con una expresión de ahogo, terror y sorpresa, dejando escapar entre sus labioslos últimos estertores de vida antes de quedarse groseramente sentada.

Volvió a martillar el arma y a alargar el brazo apuntando a un punto inexacto de la pared. Dejó la pistola en la mesa, miró su reloj de pulsera y encendió otro cigarro. No tenía prisa. La venganza no llegaría aquella noche tampoco, estaba obsesionado. Nadie le conocía, nadie le buscaba… Cuatro años de vigilia lo atestiguaban.

La oscuridad se fue disipando cuando los rayos anaranjados del amanecer fueron solapando la negrura que alimentaba el sueño de Catalina Betancourt bajo las ropas de cama. Se movió buscando el acomodo de una nueva postura y su cuerpo quedó semidesnudo bajo las sabanas, mostrando sus volúmenes femeninos como en el cuadro de “La mujer durmiente” deCousin.

El hombre se levantó, fue al cuarto de aseo y se lavó la cara. Se desnudó y se sumergió entre las sábanas cuadriculadas. Pasó la mano sobre la cadera desnuda y avanzó por el cuerpo femenino hasta reposar su mano en uno de sus pechos, lo amasó a su capricho, cerró los ojos y se quedó dormido.

Habría matado a la mujer que abrazaba miles de veces, le sacaba de sus casillas con su voz estridente y sus gesticulaciones absurdas, pero no podía, era la madre de sus hijos, y eso, era sagrado.

JUNTALETRAS





¿CANÍBAL? I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"

¿CANÍBAL?             
(Pseudónimo: Scevola)
 
=No entiendo…
    Cuando el comisario se hace el tonto, lo parece. Insisto.
    =A ver: los caníbales comen a los de su propia especie. León come león.
    Asiente, desconcertado.
= Los antropófagos comen humanos. ¿Vale? O sea, un hombre comiéndose a otro es antropófago y caníbal. Una jirafa comiendo otra jirafa también, pero no antropófaga. Lo seríasi comiese humanos. Ántropos, en griego. Fagos, “comer”.
    =Jirafas… ¿no son vegetarianas?
    Dios. Vaya noche me espera. Quizás la máquina de cafés y donuts tenga cambio.
    =Resumamos, jefe. Primera víctima. Varón joven. Gimnasio. Secuestrado desnudo. Narcotizado, aparece, horas después, indemne. Los forenses revisan su ficha médica y comprueban que ya no tiene hongos en los pies, pero sí marcas de dientes humanos, como si le hubiesen comido los hongos. Segunda. Muchacha conoce muchacho. La acompaña a casa, se duerme. No recuerda más. Los forenses revisan su ficha, ven que ya no tiene un liquen plano oral en la boca. Desapareció. Ven también marcas de dientes humanos: Le royeron el liquen interior de la mejilla
    =A ver, hijo= al jefe le cuesta llamarme simplemente detective = Si cura hongos, y líquenes bucales, no veo ningún delito. Vale, los narcotiza, pero maldad, maldad…
    La reticencia del jefe deja puntos suspensivos como un morse vago, sin muchas ganas de repiquetear SOS.
    =Comisario: el filántropo que usted insinúa es un psicópata. Se descocará si no lo pillamos. Dejarán de darle gustito las gamberradas. Las repetirá más gordas. Fíjese =Arrojo la foto. La ve. Pone cara de forense con arcadas a punto de jubilarse. Espeluznante.
 ¿Qué es?
    =Una niña muerta. El vientre abierto. Sus intestinos desparramados. Restos de saliva ajena, raspaduras de mordiscos humanos. Carece de flora intestinal.
    =Entonces…
    =Entonces, estamos ante un curiosísimo caso que va a más. Un psicópata vegetariano, o vegano, caníbal. Carne, no, pero hongos, flora y líquenes de humanos, los que quiera. Y antropófago: los dientes son humanos. Quise dejárselo claro antes.
    Duda. Aparece la detective Mc Luhan. Como siempre, me mira asqueada, a pesar de lucirme como Míster Camisa Viril Mojada en los sobacos. Le gusto. Pero se hace la dura.
    =Jeje, Zac…=dice Mc Luhan = Cadáver. Mujer rellenita, tres días desaparecida. La encontraron. Muerta, deshidratada, sin sudor ni lágrimas. ADN de saliva ajena. Le absorbieron todos los líquidos. Los que sudó y lloró.
    Vaya. También come líquidos y sal. Minerales. Descarto mi primera hipótesis.
    =Agua, sal... Minerales. Los veganos sólo comen vegetales. Entonces, descartemos que sea un psicópata vegano caníbal- Es un vegetariano caníbal.
    Guiño un ojo a Mc Luhan. Ella me guiña su sonrisa (cierra la boca). Nos compenetramos.
    =Bien. Ciao.
     Necesito donuts. Máquina. Monedas. Precio exacto. No sale. Cierro el puño y antes de aporrearla me lo escupe. “Su donuts, gracias” Una máquina inteligente. Sin cambio para café. Callejeo. Haciendo esquina, iluminando la abundante soledad oscura, el Halcones Nocturnos muestra las espaldas de varios tipos. Un bar llenísimo de seres vacíos. Necesito algo de cuarenta grados donde mojar el donuts.
El caníbal vegetariano. Qué barbaridad. Cuánto vicio.

La espera - I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"

La espera


Esperaba allí sola, quieta y en silencio el sonido de sus pisadas, que tarde o temprano harían temblar mis manos.
Palpé el frío metal de mi arma.  Entonces los pasos surgieron, eran rápidos y constantes. Venía a por mí, ahora era el momento, él o yo. Debo ser yo. Me alejo de la puerta y adapto mis manos a mi pistola. Todo está oscuro, acallo mi respiración. Noto como va abrir la puerta y me preparo, es su sombra. Cierro los ojos y disparo. El golpe de un cuerpo contra el suelo me hace abrirlos. No es él. Huyó. Me largo de allí y dejo el cadáver en el suelo, nadie me ha visto hoy he tenido la suerte del asesino. Le busco en  todos los lugares conocidos y desconocidos, pregunto a todas las personas conocidas y desconocidas... ni rastro. Me escondo para poder descansar, y caigo en unsueño profundo. Dormida aún, noto algo metálico en mi frente, despierto y es él. Me ha encontrado. Rebusca en mis  bolsillos y en mi escondite algo que no llevo encima pero que sabe que tengo. Lo destroza todo. Guardo la calma, él también. Nos miramos en busca de adivinar cuál será el próximo movimiento del otro.  En la negra profundidad de los suyos veo mi futuro reflejado. Intento alcanzar mi arma oculta bajo el colchón. Me amenaza,  me golpea,  intenta hacerme hablar, pero no le servirá. Pierde la calma, la paciencia y la cordura. Él dispara y me voy sin contarle donde lo escondí, ahora ya no será para ninguno.

SEMERAMIS BARCES

Antonio Flores y Manuel Fernandez "El Peroles" por Seguiriyas "Final XXXII Concurso Nacional de Cante Flamenco "Ciudad de Carmona"

Actuación del cantaor Antonio Flores Cortes “Rubio de Pruna” de Pruna Sevilla, acompañado a la guitarra por Manuel Fernández “El Peroles”, en la final del XXXII Concurso Nacional de Cante Flamenco "Ciudad de Carmona".



Cantando por Seguiriyas.
Resultado de la final del  XXXII Concurso Nacional de Cante Flamenco "Ciudad de Carmona", celebrado el 27 de Noviembre de 2015, fue el siguiente:

Apartado General:
1º Premio Antonio Flores Cortes “Rubio de Pruna”
2º Premio Tamara Aguilera Garamendi
3º Premio Isabel Rico Nieto
4º Premio Antonio Haya Morales “El Jaro”

Apartado de Jóvenes:
1º Premio Juan Francisco Carrasco Martín
2º Premio José Antonio Laguna Molina
3º Premio Laura Marcha Arjona.

martes, 20 de junio de 2017

Juan Francisco Carrasco y Joselito Perez, por Malagueñas Final XXXII Concurso Nacional de Cante Flamenco "Ciudad de Carmona"

Actuación del cantaor Juan Francisco Carrasco Martin de Sevilla, acompañado a la guitarra por Joselito Perez en la final del XXXIII Concurso Nacional de Cante Flamenco "Ciudad de Carmona".



Cantando por Malagueñas.
Resultado de la final del  XXXII Concurso Nacional de Cante Flamenco "Ciudad de Carmona", celebrado el 27 de Noviembre de 2015, fue el siguiente:

Apartado General:
1º Premio Antonio Flores Cortes “Rubio de Pruna”
2º Premio Tamara Aguilera Garamendi
3º Premio Isabel Rico Nieto
4º Premio Antonio Haya Morales “El Jaro”

Apartado de Jóvenes:
1º Premio Juan Francisco Carrasco Martín
2º Premio José Antonio Laguna Molina
3º Premio Laura Marcha Arjona.

EL CASTIGO - I Concurso de microrrelatos "La cruz del Negro"


EL CASTIGO
Soy investigador privado y reconozco que, desde hace mucho tiempo, mis casos se reducen a un puñado de infidelidades.
El penúltimo, el de un viejo industrial casado con una mujer que podría ser su hija. El pobre hombre sospechaba que la jovencita le ponía los cuernos desde hacía tres meses, no fue difícil descubrir que llevaba tres años engañándole, y eso que se habían casado hacía dos y medio.
Fue un caso extremadamente fácil, la chica no se esforzaba en ocultarlo y cuando me acerqué para fotografiarla con su amante, posó para mí, se mojó los labios y puso morritos.
Sabía lo que hacía, el viejo casi se muere cuando le enseñé las pruebas, pero no lo consiguió. Después de tomarse una copa dijo que no podía echarla de casa, que no tenía más remedio que perdonarla, que Amanda era como su hija y a los hijos no se les echa de casa, tan solo se les castiga.
Yo cobré y continué con mi vida. Desde que entré en este negocio he tenido claro que mientras haya parejas habrá engaños y una vez cumplido un encargo olvido ese caso y paso al siguiente.
Pero ayer recibí una carta.
En ella me invitaban a un cumpleaños en un caserón de las afueras. Iba a tirarla a la papelera cuando he visto, escrita con letra redonda e infantil, la firma de Amanda.
Solo el morbo pudo ponerme ante la puerta de aquella casa a las cinco de la tarde. Una asistenta mexicana me hizo pasar al salón, allí estaba todo preparado para una fiesta infantil. Farolillos, banderines, globos, serpentinas, dulces en abundancia por toda la mesa y, en medio de la sala, colgada del techo una enorme, gigantesca, piñata de mil colores.
― ¿Dónde está la gente― pregunté, y la asistenta me dijo que yo era el primero, y que el señor y sus invitados estaban a punto de llegar.
Me senté y miré a mi alrededor, aquello tenía algo monstruoso que aún no sabía qué era. Enseguida apareció el viejo, estaba mucho mejor que la última vez, vestía un traje claro y me tendió la mano mientras sonreía.
      ― Querido detective, gracias a usted he retomado mi vida.
― ¡Cuanto me alegro! ―le dije, sonriendo también― espero que su esposa se encuentre bien… y que hayan solucionado su problema.
― ¡Ah, mi esposa! Ya no sale tanto como salía, nuestra relación ha tomado otro cariz.
Asentí sin comprender nada.
En ese momento se abrieron las puertas y una docena de chiquillos entró en el salón corriendo, armados con bates de béisbol. Se colocaron debajo de la piñata y empezaron a golpearla al tiempo que chillaban.
A cada golpe que daban, el viejo sonreía.
Es evidente que la simplicidad de mis últimos casos ha acabado con mi perspicacia.